Así fue el secuestro de “El Mayo” Zambada, narrado por Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”

En un acuerdo con autoridades de EU, Joaquín Guzmán López reveló cómo ejecutó el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada en una casona de Culiacán, con traslado en avioneta y la participación de sicarios; buscaba obtener crédito ante el Gobierno estadounidense.

Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, detalló ante autoridades estadounidenses la mecánica del secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada, ocurrido la mañana del 25 de julio de 2024 en Culiacán.

Según el documento, “El Mayo” —identificado como Individuo A— fue citado por “El Güero Moreno” en la zona de Huertos del Pedregal, al norte de la ciudad, para discutir un supuesto problema con un grupo de personas. El encuentro sería en la Finca San Julián, una amplia residencia con alberca de azulejo azul, palmeras iluminadas y dos palapas destinadas a eventos, ubicada al final de una calle cerrada.

Aunque el acuerdo no detalla el número de asistentes, Zambada señaló en una carta posterior que en el sitio también estaba el político y ex Rector Héctor Melesio Cuén Ojeda, quien fue asesinado ahí mismo.

Dentro de la finca, Guzmán López invitó a Zambada a pasar a una habitación privada en la que previamente había desmontado un ventanal de piso a techo. Al cerrar la puerta con seguro, varios sicarios entraron por la abertura, lo esposaron y le colocaron una capucha. Luego lo sacaron por la ventana y lo subieron a una camioneta, colocándolo de rodillas en el asiento trasero.

El entorno, que en dos décadas había pasado de sembradíos de maíz y corrales de engorda a un corredor de salones de fiesta y restaurantes campestres, sirvió de cobertura perfecta para el operativo.

Traslado en avioneta desde una pista clandestina

Ese mismo día, el grupo llevó a Zambada a una pista clandestina ubicada a unos 10 o 15 minutos, dentro del Rancho Lazareto. Ahí lo abordaron en una avioneta junto a Guzmán López y un piloto, atándolo con bridas a un asiento.

Durante el vuelo, Guzmán López preparó una bebida con sedantes, parte de la cual consumió él mismo y el resto se la dio a Zambada para mantenerlo controlado.

La motivación: buscar méritos ante Estados Unidos

El acuerdo judicial señala que Guzmán López llevó a cabo el secuestro con la intención de obtener crédito por cooperación ante el Gobierno de Estados Unidos, tanto para él como para su hermano Ovidio Guzmán. Sin embargo, el propio documento advierte que:

“El gobierno de Estados Unidos no solicitó, indujo, sancionó, aprobó ni dio su visto bueno al secuestro. Guzmán López no recibirá crédito alguno por cooperación, ni lo recibirá su hermano”.

La revelación desnuda uno de los episodios más tensos dentro de la fractura del Cártel de Sinaloa, en un momento en que la pugna entre facciones se volvió abierta, violenta y estratégica.

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