Estados Unidos podrá no haber pedido a México que suspenda los envíos de petróleo a Cuba, pero dentro del país el reclamo social es cada vez más fuerte: no seguir financiando a la dictadura castrista de Miguel Díaz-Canel mientras millones de mexicanos enfrentan carencias básicas.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha incrementado de forma histórica el suministro de crudo a la isla, al grado de que en solo un año ha enviado Estados Unidos podrá no haber pedido a México que suspenda los envíos de petróleo a Cuba, pero dentro del país el reclamo social es cada vez más fuerte: no seguir financiando a la dictadura castrista de Miguel Díaz-Canel mientras millones de mexicanos enfrentan carencias básicas.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha incrementado de forma histórica el suministro de crudo a la isla, al grado de que en solo un año ha enviado 39 veces más petróleo que la suma de los tres sexenios anteriores en los 13 primeros meses, de acuerdo con estimaciones basadas en reportes oficiales y datos de comercio energético.
LLEGA A CUBA OTRO BARCO CON PETRÓLEO DE MÉXICO, gobierno de Claudia Sheinbaum desafía a Donald Trump
— Literal México (@literalmexico) January 10, 2026
El petrolero Ocean Mariner arribó a La Habana con 85 mil barriles de crudo mexicano, de acuerdo con un reporte de la agencia AFP
Es un nuevo envío reta a las advertencias de… pic.twitter.com/5mnCxwjGMh
Tan solo en 2025, los envíos de crudo mexicano a Cuba rebasaron los 20 mil millones de pesos, un monto que ha generado indignación entre ciudadanos que padecen la falta de medicamentos, insumos médicos, equipo hospitalario y servicios básicos en diversas regiones del país.
Mientras Cuba recibe cargamentos constantes de hidrocarburos desde puertos mexicanos, en hospitales públicos persiste el desabasto de medicinas para tratar enfermedades crónicas, cáncer y padecimientos infantiles. Además, clínicas y centros de salud operan con recursos limitados, personal insuficiente y equipos obsoletos.
A esto se suma el impacto económico que resienten los consumidores por el precio de los combustibles. En México, la gasolina regular supera los 22 pesos por litro, mientras que en Estados Unidos el costo es aproximadamente la mitad, lo que ha provocado comparaciones inevitables y un creciente malestar social.
Pese a este contexto, el Gobierno federal ha defendido los envíos de petróleo a Cuba bajo el argumento de que se trata de “ayuda humanitaria” y de una relación histórica entre ambos países. Sin embargo, críticos señalan que los recursos destinados a sostener al régimen cubano podrían utilizarse para atender las necesidades urgentes de la población mexicana.
TRUMP DECRETA FIN DE SUBSIDIOS PETROLEROS DE VENEZUELA A CUBA… y advierte a Díaz-Canel
— Literal México (@literalmexico) January 11, 2026
En un comunicado el presidente de EEUU advirtió: “¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA! ¡CERO!”
Instó al gobierno cubano a llegar a un acuerdo con Washington “antes de que sea… pic.twitter.com/G3UX55sMKp
Washington, por su parte, ha evitado presionar públicamente a México para frenar el suministro de crudo a La Habana. El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, aseguró que su país no ha solicitado a Ciudad de México cortar los envíos, lo que ha sido interpretado como una señal de tolerancia diplomática, pero no como un respaldo político.
Legisladores republicanos de origen cubano en Estados Unidos han acusado al gobierno mexicano de “apoyar a la dictadura castrista” y han planteado incluso condicionar la revisión del tratado comercial TMEC a la suspensión de las exportaciones petroleras a la isla.
En México, sin embargo, el debate no se centra en la presión externa, sino en la realidad interna: hospitales sin medicinas, carreteras en mal estado, falta de insumos educativos y una economía familiar golpeada por el alto costo de la gasolina.
Para muchos ciudadanos, seguir enviando miles de millones de pesos en petróleo a Cuba representa una burla frente a las necesidades urgentes del país y una contradicción con el discurso oficial de austeridad y apoyo a los más pobres. más petróleo que el conjunto de los tres sexenios anteriores, de acuerdo con estimaciones basadas en reportes oficiales y datos de comercio energético.
Tan solo en 2025, los envíos de crudo mexicano a Cuba rebasaron los 20 mil millones de pesos, un monto que ha generado indignación entre ciudadanos que padecen la falta de medicamentos, insumos médicos, equipo hospitalario y servicios básicos en diversas regiones del país.
Mientras Cuba recibe cargamentos constantes de hidrocarburos desde puertos mexicanos, en hospitales públicos persiste el desabasto de medicinas para tratar enfermedades crónicas, cáncer y padecimientos infantiles. Además, clínicas y centros de salud operan con recursos limitados, personal insuficiente y equipos obsoletos.
A esto se suma el impacto económico que resienten los consumidores por el precio de los combustibles. En México, la gasolina regular supera los 22 pesos por litro, mientras que en Estados Unidos el costo es aproximadamente la mitad, lo que ha provocado comparaciones inevitables y un creciente malestar social.
Pese a este contexto, el Gobierno federal ha defendido los envíos de petróleo a Cuba bajo el argumento de que se trata de “ayuda humanitaria” y de una relación histórica entre ambos países. Sin embargo, críticos señalan que los recursos destinados a sostener al régimen cubano podrían utilizarse para atender las necesidades urgentes de la población mexicana.
Washington, por su parte, ha evitado presionar públicamente a México para frenar el suministro de crudo a La Habana. El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, aseguró que su país no ha solicitado a Ciudad de México cortar los envíos, lo que ha sido interpretado como una señal de tolerancia diplomática, pero no como un respaldo político.
Legisladores republicanos de origen cubano en Estados Unidos han acusado al gobierno mexicano de “apoyar a la dictadura castrista” y han planteado incluso condicionar la revisión del tratado comercial TMEC a la suspensión de las exportaciones petroleras a la isla.
En México, sin embargo, el debate no se centra en la presión externa, sino en la realidad interna: hospitales sin medicinas, carreteras en mal estado, falta de insumos educativos y una economía familiar golpeada por el alto costo de la gasolina.
Para muchos ciudadanos, seguir enviando miles de millones de pesos en petróleo a Cuba representa una burla frente a las necesidades urgentes del país y una contradicción con el discurso oficial de austeridad y apoyo a los más pobres.










