Pemex retiró sin explicación un cargamento de crudo programado para enero, en medio de una nueva ofensiva del Presidente Donald Trump contra la isla. La decisión contradice el discurso previo del gobierno de Claudia Sheinbaum, que había defendido los envíos como ayuda humanitaria.
Petróleos Mexicanos (Pemex) dio marcha atrás en sus planes de enviar un cargamento de petróleo crudo a Cuba, en una señal clara de repliegue del Gobierno de México frente a la presión directa del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
De acuerdo con documentos internos a los que tuvo acceso Bloomberg, la petrolera estatal mexicana retiró de su programa un embarque que debía cargarse a mediados de enero y arribar a la isla antes de que concluyera el mes. El envío estaba previsto a bordo del buque Swift Galaxy, pero fue eliminado sin que se ofreciera una explicación oficial.
La suspensión ocurre en un contexto de creciente hostilidad de Washington hacia La Habana. Apenas una semana antes, Trump lanzó una advertencia frontal en su red Truth Social:
“NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA. ¡CERO! Sugiero encarecidamente que lleguen a un acuerdo ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE”.
Aunque el mensaje no mencionó explícitamente a México, la coincidencia temporal entre la amenaza y la cancelación del cargamento refuerza la percepción de que la Cuarta Transformación cedió ante la presión estadounidense.
Contradicción con el discurso oficial
La decisión de Pemex contrasta con lo expresado semanas atrás por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien había asegurado que México mantendría el suministro de petróleo a Cuba como parte de una política de ayuda humanitaria, en apoyo a un país golpeado por apagones crónicos, escasez de alimentos y falta de combustibles.
Desde 2023, México se convirtió en un proveedor clave para la isla luego de que Venezuela redujera sus envíos debido a la caída de su producción petrolera. Tan solo el año pasado, Pemex envió en promedio un barco mensual, equivalente a alrededor de 20 mil barriles diarios de crudo, según datos recopilados por Bloomberg.
La suspensión del cargamento de enero representa el primer retroceso visible en esa política y abre interrogantes sobre la continuidad del apoyo energético mexicano a Cuba.
Silencio oficial
Ni Pemex ni la Secretaría de Energía (Sener) respondieron a solicitudes de información sobre los motivos de la cancelación del envío. Tampoco hubo pronunciamiento inmediato de la Presidencia para aclarar si se trata de una decisión logística, comercial o de un giro estratégico en política exterior.
En los hechos, la cancelación se produce justo cuando el nuevo gobierno de Trump eleva la presión regional y endurece su postura frente a regímenes aliados de Cuba, como el venezolano, al que el propio mandatario estadounidense ha vuelto a colocar en el centro de su narrativa de confrontación hemisférica.
Señal política
Más allá de la explicación técnica que pudiera ofrecerse, el mensaje político es claro: ante la amenaza de represalias de Washington, México optó por recular. La suspensión del envío sugiere que la retórica de soberanía y autonomía en política exterior tiene límites cuando entra en juego la relación con Estados Unidos.
Por ahora, no existe un anuncio formal de cancelación definitiva de los envíos de petróleo a Cuba. Sin embargo, la eliminación del cargamento de enero marca un punto de inflexión y deja abierta la pregunta central: ¿hasta dónde está dispuesta la 4T a sostener su respaldo a la isla frente a la presión directa de Donald Trump?











