
La Secretaría de Bienestar (Sebien) rescindió el contrato más importante para la adquisición de insumos del programa Salud Casa por Casa, diseñado para llevar atención médica básica a adultos mayores y personas con discapacidad. El contrato, de hasta 631 millones de pesos, fue adjudicado de manera directa a la empresa Médica Teyco el 10 de abril, pero terminó anulado por la imposibilidad de cumplir con las entregas en tiempo y forma.
El acuerdo representaba casi 70 % del gasto total del programa y abarcaba insumos esenciales como tiras reactivas, lancetas, toallas alcoholadas, oxímetros y colesterómetros digitales. Sin embargo, al depender de importaciones desde Italia, China, Estados Unidos y Polonia, los plazos fijados resultaron inviables. Para el 25 de agosto, Teyco apenas había entregado 1.7 millones de tiras y 1.7 millones de lancetas de un total de 16.8 millones; los oxímetros fueron el único pedido surtido por completo.
En el oficio de rescisión del 4 de septiembre, la propia Sebien admitió que la falta de tiras de glucosa, colesterol y triglicéridos “ha limitado gravemente la capacidad del personal para efectuar mediciones clínicas esenciales”, interrumpiendo el seguimiento de enfermedades crónicas como la diabetes y la dislipidemia. El programa depende de unos 20 mil médicos y enfermeras que realizan visitas domiciliarias a beneficiarios.

Un programa anunciado como el “más grande del mundo”
El tropiezo luce mayor si se recuerda que en junio de 2025 la presidenta Claudia Sheinbaum presentó Salud Casa por Casa como “el programa de prevención más grande del mundo”, con la promesa de atender a 14 millones de personas en todo el país. La estrategia se planteó como insignia de su administración para la detección temprana de enfermedades crónicas y la atención domiciliaria de adultos mayores y personas con discapacidad.
La cancelación del contrato principal —que equivalía a cerca del 30 % del presupuesto original del programa, de 2 mil millones de pesos— exhibe la incapacidad logística y operativa de una dependencia sin experiencia en compras y distribución sanitaria a gran escala.
Un desabasto que trasciende el cambio de gobierno
Lejos de un caso aislado, la crisis de insumos refleja la herencia del desabasto estructural que comenzó durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y persiste en la administración de Sheinbaum. Desde 2019, las compras consolidadas —primero vía la Oficialía Mayor de Hacienda y luego por el INSABI— se centralizaron sin construir la suficiente capacidad técnica y operativa. El resultado: procesos más lentos, menos proveedores y mayor discrecionalidad.
El nuevo esquema en Bienestar replicó esa lógica: control político del gasto y presupuestos concentrados, pero con una dependencia que no domina la logística sanitaria. La adjudicación directa de más de 900 millones de pesos en insumos apostó por la inmediatez, sin la infraestructura para ejecutarla.
Promesas vs. realidad: el sistema bajo presión
Durante la campaña, Sheinbaum prometió consolidar un sistema de salud “universal, público y gratuito”. No obstante, a semanas de iniciado su mandato, se repiten los síntomas: abasto irregular de medicamentos, retrasos en insumos básicos y compras improvisadas.
En lugar de robustecer la red hospitalaria o la producción nacional de equipo médico, la apuesta se cargó a programas asistenciales que dependen de compras exprés y entregas imposibles. El caso de Salud Casa por Casa no sólo revela la falta de planeación: confirma una tendencia de seis años en la que los errores técnicos se maquillan como fallas administrativas, pero el costo lo pagan los pacientes.
El costo social de la improvisación
El desabasto de tiras reactivas, oxímetros y otros insumos no es menor. En zonas rurales donde no hay clínicas cercanas, estos dispositivos son la única vía para monitorear padecimientos crónicos. Sin ellos, miles de adultos mayores pierden la posibilidad de detectar a tiempo una hiperglucemia o una alteración de lípidos.
La rescisión con Médica Teyco es un síntoma; la enfermedad es un sistema de compras debilitado por la improvisación. De la 4T de López Obrador a su continuidad con Sheinbaum, México permanece en emergencia sanitaria crónica: millones de pesos sin efecto tangible, miles de visitas domiciliarias interrumpidas y un país que, cinco años después de prometer “el mejor sistema de salud del mundo”, aún no puede garantizar un oxímetro a quien más lo necesita.










