El gobierno de Claudia Sheinbaum inició un viraje significativo en la política aeroportuaria heredada de la administración de Andrés Manuel López Obrador: la entrega de slots a aerolíneas estadounidenses en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y la revisión del número de operaciones permitidas por hora.
La decisión se produce tras meses de presión del Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT), que acusó a México de limitar indebidamente las operaciones de aerolíneas norteamericanas debido al recorte de horarios y la redistribución de vuelos implementada durante el sexenio anterior. Esos ajustes habían reducido drásticamente la capacidad operativa del AICM, llevándolo de más de 60 operaciones por hora a apenas 43–45.
Un giro obligado tras el desgaste del modelo AIFA
Aunque la narrativa oficial continúa defendiendo al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) como un eje estratégico, la realidad operativa del sistema aeroportuario capitalino obliga a la administración Sheinbaum a reequilibrar la balanza. El AICM sigue concentrando la mayoría del tráfico aéreo nacional e internacional, y la reducción forzada de sus operaciones generó saturación, quejas de aerolíneas, tensiones diplomáticas y riesgo de sanciones comerciales.
La cesión de slots a compañías estadounidenses representa el primer paso visible de un proceso más amplio de corrección. Funcionarios federales reconocen en privado que el AICM opera por debajo de su capacidad real y que el límite impuesto en 2023 respondió más a objetivos políticos que a criterios técnicos.
Hacia una ampliación inevitable de operaciones por hora
Todo apunta a que la administración Sheinbaum tendrá que ampliar gradualmente el número de operaciones por hora en el AICM. La medida no solo aliviaría la presión del sector aéreo, sino que también enviaría una señal de normalización al mercado internacional, especialmente a Estados Unidos, el principal socio aeronáutico y comercial de México.
Expertos consultados apuntan que revertir el recorte es inevitable para evitar mayores afectaciones económicas y para recuperar la competitividad de la aviación mexicana. El gobierno federal también anunció la puesta en marcha, en 2026, de un sistema digital y transparente de asignación de slots, lo que anticipa una reconfiguración completa de la gestión aeroportuaria.
Una rectificación con impacto político
La eventual ampliación de operaciones por hora implicaría desmontar uno de los pilares más controversiales de la política aeroportuaria de López Obrador: la reducción artificial del AICM para forzar el crecimiento del AIFA. El giro, aunque discreto, confirma que la administración Sheinbaum busca evitar choques con Estados Unidos y corregir las distorsiones operativas heredadas.
Con los ajustes en marcha, el próximo año será clave para definir si México logra estabilizar su red aeroportuaria y recuperar la confianza del sector aéreo internacional.










