Sheinbaum entregada a EEUU en seguridad “como jamás en la historia” de México: Marco Rubio

Los halagos del Secretario de Estado exhiben a México como pieza funcional de la estrategia de Trump, mientras se normalizan las amenazas de intervención. ¿En dónde quedó la supuesta soberanía reclamada por la 4T?

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó uno de los elogios más explícitos —y políticamente más reveladores— hacia el gobierno de Claudia Sheinbaum en materia de seguridad y cooperación bilateral.

El Gobierno de México está haciendo más en este momento en el tema de seguridad que jamás en su historia. Queda mucho por hacer, pero tenemos cooperación”, afirmó Rubio en conferencia de prensa, al contrastar la postura mexicana con la de Venezuela.

Rubio fue directo: mientras México coopera, Venezuela —dijo— “no sólo no coopera con Estados Unidos, sino que coopera abiertamente con elementos criminales”. La comparación no es menor: coloca a México como socio funcional de Washington en la guerra contra el narcotráfico y a Caracas como enemigo estratégico.

El telón de fondo: Trump y la opción militar

Las declaraciones del jefe de la diplomacia estadounidense llegan en un contexto aún más delicado. Apenas el 10 de diciembre, el presidente Donald Trump fue cuestionado sobre si consideraría ataques directos en México y Colombia, similares a los realizados contra presuntas embarcaciones del narcotráfico en el Caribe y el Pacífico.

Sí. Yo lo haría. Claro. Yo lo haría”, respondió Trump sin titubeos.

Días después, al declarar al fentanilo como “arma de destrucción masiva”, Trump elevó el tono al asegurar que toda la frontera sur de Estados Unidos, del lado mexicano, está bajo control físico de los cárteles.

Lectura política

El elogio de Rubio no es gratuito. Para Washington, la cooperación de Sheinbaum en seguridad aparece como un activo estratégico frente a la narrativa de “mano dura” de Trump. Para México, sin embargo, el reconocimiento público abre una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto esta cooperación —celebrada como histórica por Estados Unidos— implica una cesión inédita de margen político, operativo y discursivo en materia de soberanía y seguridad nacional?

En el nuevo tablero regional, México ya no es presentado como un país reticente o ambiguo, sino como el ejemplo latinoamericano de alineamiento con Washington. Y esa etiqueta, en tiempos de amenazas militares explícitas, puede ser tan útil como peligrosa.

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