
La cancelación del envío de petróleo mexicano a Cuba no fue una decisión soberana, como sostuvo la presidenta Claudia Sheinbaum desde Palacio Nacional, sino una acción preventiva frente a una presión directa -aunque aún no formalizada- del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el marco de una nueva escalada de su guerra comercial y diplomática.
Tres días antes de que Trump hiciera pública su advertencia, el 26 de enero, Petróleos Mexicanos retiró de su programa de exportaciones un cargamento de crudo con destino a la isla. Al día siguiente, Sheinbaum defendió la cancelación en la conferencia matutina como “una decisión soberana”. Sin embargo, la realidad apunta a otra cosa: la amenaza de represalias desde Washington era ya conocida en los círculos diplomáticos y energéticos, sólo faltaba que se explicitara.
La información sobre la suspensión del envío fue revelada por Bloomberg, que documentó que el cargamento —previsto para embarcarse a mediados de enero— fue eliminado del programa de Pemex sin explicación oficial, en un contexto de creciente presión del gobierno estadounidense contra Cuba y sus aliados.
El jueves 29 de enero, Trump confirmó el uso de los aranceles como instrumento de coerción política al lanzar un nuevo ultimátum contra Canadá, otro de los principales socios comerciales de Estados Unidos. En un mensaje difundido en redes sociales, el mandatario amenazó con imponer un arancel del 50% a cualquier avión vendido en Estados Unidos por empresas canadienses, luego de que Canadá se negara a certificar aeronaves de Gulfstream Aerospace, con sede en Savannah, Georgia.
“Si, por cualquier razón, esta situación no se corrige de inmediato, voy a cobrar a Canadá un arancel del 50 por ciento sobre cualquier y todos los aviones vendidos en los Estados Unidos”, escribió Trump, añadiendo que su gobierno procedería a descertificar todos los aviones canadienses, incluidos los de Bombardier.
QUE ES UNA "DECISIÓN SOBERANA" SUSPENDER los envíos de petróleo a Cuba, dice Claudia Sheinbaum
— Literal México (@literalmexico) January 28, 2026
Después de las presiones de Donald Trump y Marco Rubio para que México suspendiera los envíos de petróleo a Cuba, agencias internacionales informaron que Pemex suspendió la entrega de… pic.twitter.com/YaRyAhd8db
La coincidencia temporal entre la cancelación del cargamento documentada por Bloomberg y las amenazas públicas de Trump refuerza la percepción de que el gobierno mexicano actuó bajo presión externa. En los hechos, la decisión revela los límites reales de la soberanía energética y diplomática de México frente a su principal socio comercial.
El mensaje tuvo un destinatario más amplio que Ottawa. Para México, la señal fue inequívoca: Trump está dispuesto a castigar comercialmente a sus socios si considera que desafían los intereses estratégicos de Washington. En ese contexto, el repliegue del envío de crudo a Cuba aparece menos como una definición autónoma de política exterior y más como una maniobra de contención para evitar un choque frontal con Estados Unidos.
DOBLA TRUMP A LA 4T: México suspende envío de petróleo a Cuba
— Literal México (@literalmexico) January 27, 2026
Pemex retiró sin explicación un cargamento de crudo destinado a la isla en medio de la presión directa del Presidente Donald Trump, pese a que el gobierno de Claudia Sheinbaum había defendido los envíos como ayuda… pic.twitter.com/lkIrNO9mVN
El episodio confirma un patrón: Trump utiliza los aranceles como arma política, y la administración mexicana —ahora encabezada por Sheinbaum— opta por ajustes preventivos para minimizar costos económicos. La narrativa de soberanía sirve para el consumo interno, pero los movimientos concretos del gobierno muestran hasta dónde llega, en la práctica, el margen de maniobra frente a Washington.











