Morena asume el costo político de una reforma electoral sin aliados

La iniciativa electoral que presentará la Presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta resistencias internas en la alianza oficialista. Morena está dispuesto a defenderla aun sin los votos del PT y del PVEM, aunque ello implique no alcanzar la mayoría constitucional.

En vísperas de que la Presidenta Claudia Sheinbaum envíe su reforma electoral al Congreso, en Morena se impone una consigna: respaldar el proyecto presidencial sin alteraciones sustanciales, incluso si ello significa tensar la relación con sus aliados tradicionales.

La discusión ya no es si habrá diferencias con el Partido del Trabajo y el Partido Verde, sino si el bloque oficialista está dispuesto a correr el riesgo de que la iniciativa no alcance las dos terceras partes requeridas para modificar la Constitución.

Desde el Senado, el legislador morenista Higinio Martínez ha planteado que la prioridad es sostener el planteamiento original y abrir el debate público. La línea, aseguran en el partido guinda, es convencer, pero no diluir la propuesta.

En la Cámara de Diputados, el coordinador parlamentario Ricardo Monreal admitió que no existe garantía de que el PT y el PVEM acompañen el paquete completo. La reforma, al tratarse de cambios constitucionales, exige el voto de dos terceras partes de los legisladores presentes y la validación posterior de al menos 16 congresos estatales, un umbral que no está asegurado sin la disciplina de toda la coalición.

Los puntos de fricción

Los temas más sensibles son tres:

  • La reducción de diputados plurinominales (actualmente 200 de representación proporcional frente a 300 de mayoría relativa).
  • El recorte al financiamiento público ordinario y de campañas para los partidos.
  • La disminución del costo de los órganos electorales.

A ello se suman ajustes en fiscalización para impedir recursos ilícitos en campañas, cambios en tiempos oficiales en radio y televisión, y modificaciones en el voto de mexicanos en el extranjero.

Para el PT y el PVEM, la reducción de plurinominales y del financiamiento toca directamente su viabilidad política. Ambos partidos han construido buena parte de su presencia legislativa a partir de la representación proporcional y de los recursos públicos que garantizan operación territorial y estructuras electorales.

Un legislador aliado, bajo reserva, reconoció que en sus bancadas existe inconformidad y que están preparados para presentar reservas y forzar cambios en comisiones y en el pleno.

Movimiento o partido

En Morena, sin embargo, el debate se ha trasladado al terreno identitario. Monreal lo sintetizó al afirmar que el oficialismo no actúa como “un grupo de sueltos”, sino como un movimiento político con un proyecto definido.

La apuesta es clara: mantener intacta la concepción presidencial de una “democracia menos costosa” y medir fuerzas con aliados y oposición. En el cálculo político de algunos legisladores morenistas, sería preferible que la iniciativa no prospere a modificarla sustancialmente y enviar una señal de repliegue.

El desenlace dependerá de la capacidad de negociación en las próximas semanas. Si el PT y el Verde endurecen su postura, Morena enfrentará una disyuntiva inédita: ceder en puntos medulares o asumir la derrota parlamentaria en una de las reformas emblemáticas del nuevo sexenio.

La discusión no sólo pondrá a prueba la cohesión de la alianza gobernante, sino también la viabilidad de una mayoría calificada que, hasta ahora, parecía automática.

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