
La visita presidencial a Sinaloa tuvo una carga simbólica evidente. No fue solo el arranque de obra de un hospital regional del IMSS en Culiacán. Fue un mensaje político en un estado que vive una recomposición delicada tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Sheinbaum aseguró que Sinaloa “no está solo” y sostuvo que su gobierno mantendrá el respaldo con el gabinete de seguridad y las Fuerzas Armadas. Al mismo tiempo, reiteró su exigencia a Estados Unidos para frenar el flujo de armas hacia México, bajo el principio de corresponsabilidad.
“Decimos siempre la verdad. Si ellos no quieren que estamos ayudando a que pasen drogas de México a Estados Unidos (¿?), también ellos tienen que hacer su parte para que dejen de entrar armas de Estados Unidos a México”, sostuvo la presidente de México.
Las cifras que enmarcan la crisis
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, informó que del 1 de octubre de 2024 al 15 de febrero de 2026 se han asegurado en Sinaloa 4,850 armas de fuego, aproximadamente 20% del total nacional.
El decomiso incluye más de un millón de cartuchos, fusiles Barrett, ametralladoras, lanzagranadas y miles de artefactos explosivos improvisados. El dato es contundente: una de cada cinco armas incautadas en México proviene de esa entidad.
Seguridad reforzada en Culiacán


El evento estuvo blindado con un perímetro de seguridad de aproximadamente dos kilómetros y la presencia de vehículos tácticos Ocelot 4×4, diseñados para escenarios de alto riesgo. La escenografía fue inequívoca: el Estado mexicano exhibiendo fuerza en uno de los territorios más sensibles del país.
El respaldo a Rocha Moya en medio de la controversia
El elemento político más significativo no fue solo el mensaje a Washington, sino el respaldo explícito y reiterado de Sheinbaum al gobernador Rocha Moya.
La presidenta ha sostenido su apoyo al mandatario sinaloense pese a cuestionamientos que han marcado su gestión:
- Durante campaña, en entrevista con Carlos Loret de Mola, Rocha Moya declaró que estaría dispuesto a dialogar con integrantes del narcotráfico si eso ayudaba a pacificar la entidad, declaración que generó fuertes críticas.
- Ha enfrentado señalamientos públicos sobre presunta cercanía política con actores vinculados al crimen organizado, acusaciones que él ha rechazado.
- En una carta enviada desde su detención en Estados Unidos, Ismael Zambada García, alias “El Mayo”, lo acusó de haber intervenido en la reunión donde fue secuestrado y trasladado a territorio estadounidense.
- En ese mismo contexto ocurrió el asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda, exrector y actor político local que mantenía confrontaciones con el gobernador.
Rocha Moya ha negado cualquier implicación en esos hechos. No obstante, las acusaciones han tensado el ambiente político local y nacional.
El respaldo presidencial a Rocha no es accidental. En términos de gobernabilidad, retirar apoyo en medio de una crisis de seguridad enviaría una señal de fractura institucional. La lógica de Palacio Nacional parece ser la de cerrar filas para evitar vacío político en una plaza estratégica.
Pero esa decisión tiene costos. En un estado donde convergen violencia, disputas internas y acusaciones cruzadas, el apoyo irrestricto puede interpretarse como blindaje político más que como evaluación objetiva de responsabilidades.
Sheinbaum apuesta por la estabilidad como prioridad inmediata. La pregunta es si esa estabilidad será sostenible si las investigaciones —en México o en Estados Unidos— avanzan y arrojan nuevos elementos.
En Sinaloa hoy se cruzan tres dimensiones: la recomposición criminal tras la muerte del Mencho, la presión bilateral por seguridad y fentanilo, y una disputa política interna con implicaciones judiciales.











