A punto de cumplir 50 años, el recinto bajo el báculo del Arzobispo Carlos Aguiar Retes desborda opacidad y acusaciones de corrupción. Trece millones de peregrinos cada año se traducen en una derrama económica que no resiste la mínima auditoria.
A punto de cumplir 50 años, el recinto bajo el báculo del Arzobispo Carlos Aguiar Retes desborda opacidad y acusaciones de corrupción. Trece millones de peregrinos cada año se traducen en una derrama económica que no resiste la mínima auditoria.