El IMSS mal de salud: crisis detona protesta de trabajadores en todo el país

La crisis del Seguro Social estalla desde sus propios hospitales. Trabajadores denuncian falta de medicamentos, insumos y personal, rechazan el aumento salarial de 2.9% y cuestionan a su dirigencia sindical. Millones de derechohabientes afectados.

La crisis del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) dejó de ser una denuncia de los pacientes para convertirse en una rebelión de sus propios trabajadores. Médicos, enfermeras, personal administrativo y empleados sindicalizados extendieron este viernes 9 de octubre sus protestas por gran parte del territorio nacional para denunciar las condiciones en que opera la principal institución de seguridad social del país.

Faltan medicamentos, escasean los insumos médicos, hay plazas sin cubrir y el personal trabaja bajo una creciente sobrecarga laboral. A estas denuncias se suma el rechazo al incremento salarial de apenas 2.9 por ciento negociado por la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS).

La movilización tiene una particularidad que agrava el problema para las autoridades federales: quienes denuncian las deficiencias no son adversarios políticos ni observadores externos, sino los trabajadores que diariamente sostienen la operación de hospitales y clínicas del Seguro Social.

El conflicto escaló después de que el jueves 8 de octubre concluyera sin acuerdos una reunión de más de siete horas en la Secretaría de Gobernación (Segob), donde representantes de los inconformes y de la dirigencia sindical intentaron encontrar una salida a la disputa.

Los trabajadores exigen un incremento salarial de 10 por ciento directo al tabulador, mejores condiciones laborales, suministro suficiente de medicamentos y materiales, contratación de personal y respeto a sus derechos sindicales.

También demandan la celebración de un Congreso Nacional Extraordinario para revisar los acuerdos laborales y las decisiones de su representación gremial.

El descontento se dirige especialmente contra Rafael Olivos Hernández, secretario general del SNTSS, organización integrada por más de 475 mil trabajadores. Olivos, quien también es diputado federal suplente de Morena, enfrenta cuestionamientos de sindicalizados, jubilados y extrabajadores que consideran que la dirigencia no defendió adecuadamente sus intereses.

La disputa tiene antecedentes inmediatos. El 1 de octubre, trabajadores inconformes se movilizaron hacia la sede nacional del sindicato, donde exigieron la renuncia de sus dirigentes y cuestionaron las modificaciones aprobadas durante el 65 Congreso Nacional Ordinario del SNTSS, celebrado en septiembre en Playa del Carmen, Quintana Roo.

La dirigencia sindical sostiene que mantiene disposición al diálogo y ha convocado a una consulta nacional para el 14 de octubre, en la que los trabajadores podrán pronunciarse sobre los acuerdos. Sin embargo, los grupos disidentes cuestionan ese procedimiento y reclaman que sus demandas sean atendidas antes de someter las decisiones a votación.

La protesta se extiende por todo México

De acuerdo con los organizadores, trabajadores pertenecientes a las 37 secciones sindicales participaron en la jornada nacional de protesta, aunque no existe un recuento independiente que permita confirmar cuántos empleados se movilizaron.

En la Ciudad de México, los bloqueos afectaron Paseo de la Reforma, Eje 3 Oriente, Viaducto, Calzada de Tlalpan, Calzada del Hueso y División del Norte, entre otras vialidades.

Las manifestaciones también alcanzaron Periférico Norte y Gustavo Baz, en la zona conurbada del Valle de México, así como Tecámac y Toluca, en el Estado de México.

En Monterrey, Nuevo León, trabajadores bloquearon la avenida Lincoln, a la altura de la Clínica 25. En Guadalajara, Jalisco, las protestas afectaron las inmediaciones de seis clínicas y del Centro Médico Nacional de Occidente.

También se registraron movilizaciones en Puebla, Querétaro, Chihuahua, Oaxaca, Sonora, Aguascalientes, Nayarit, Michoacán, Chiapas, Guanajuato, Guerrero y otras entidades.

La extensión territorial de las manifestaciones revela que el conflicto no se limita a una negociación salarial ni a un enfrentamiento entre dirigentes sindicales, sino que incorpora denuncias sobre problemas operativos en unidades médicas de distintas regiones del país.

Trabajadores denuncian una crisis normalizada

Uno de los señalamientos más delicados es que los propios empleados aseguran que deben enfrentar la falta de material necesario para atender a los pacientes.

En Guadalajara, Karen Ojeda, trabajadora del IMSS, describió una situación en la que los empleados terminan compensando las carencias institucionales.

“Nosotros somos los que traemos los insumos y no es justo ni para nosotros ni para el derechohabiente”, lamentó.

En León, Guanajuato, Esmeralda Estrada, jefa de enfermeras de la Clínica 21, explicó que numerosos trabajadores acudieron a sus centros laborales bajo protesta, utilizando moños rojinegros como símbolo de respaldo a la movilización.

Su testimonio resume uno de los principales problemas denunciados dentro del Seguro Social: la persistencia de carencias que, con el paso de los años, terminaron incorporándose a la rutina de los hospitales.

“El IMSS siempre ha carecido de insumos, material y personal, durante años hemos trabajado bajo esas condiciones y se había normalizado. Pero ahora hay un hartazgo del personal, es una manera de decirle al IMSS: ‘hazte cargo de lo que tienes que hacerte cargo'”, afirmó Estrada.

La declaración apunta a una problemática estructural. La falta de personal incrementa las cargas de trabajo, mientras que la escasez de insumos dificulta la atención médica y puede traducirse en retrasos, saturación de servicios y mayores riesgos para los pacientes.

Las denuncias adquieren especial relevancia después de episodios recientes como el registrado en Durango, donde la muerte de cinco recién nacidos en el Hospital General de Zona número 1 derivó en la destitución de Roxana Blanca Rivera Leaños y el nombramiento de Saúl Nevárez Jiménez como nuevo responsable del IMSS en la entidad.

Aunque las investigaciones de ese caso continúan y no se ha determinado que las carencias denunciadas en las protestas hayan causado esos fallecimientos, el episodio volvió a colocar bajo escrutinio las condiciones de seguridad y funcionamiento de los servicios hospitalarios.

El IMSS asegura que los hospitales funcionan

Frente a las protestas, el IMSS sostuvo que sus hospitales y unidades médicas continuaron operando con normalidad, a pesar de los bloqueos y las movilizaciones.

La dirigencia del SNTSS también ha llamado a evitar actos violentos y a respetar los servicios destinados a los pacientes.

Sin embargo, la continuidad de la atención médica no resuelve por sí misma las denuncias sobre desabasto, insuficiencia de personal y condiciones laborales deficientes.

Un hospital puede mantener sus puertas abiertas y continuar recibiendo pacientes, pero eso no demuestra necesariamente que cuente con todos los medicamentos, especialistas, materiales y equipos requeridos para proporcionar atención oportuna.

La dimensión del problema exige distinguir entre la operación de los servicios y la calidad de las condiciones en que se prestan.

Una crisis laboral que también es sanitaria

El conflicto coloca al Gobierno federal, a la administración del IMSS y a la dirigencia de Rafael Olivos Hernández frente a dos exigencias simultáneas: resolver la inconformidad salarial y ofrecer respuestas verificables a los señalamientos sobre el funcionamiento del sistema hospitalario.

La próxima consulta sindical del 14 de octubre representa un momento importante para medir la aceptación de los acuerdos negociados. No obstante, el resultado de esa votación difícilmente resolverá por sí solo los reclamos relacionados con medicamentos, equipamiento, personal y capacidad de atención.

El elemento central de esta crisis es que los trabajadores están haciendo públicas deficiencias que, según sus testimonios, llevan años enfrentando dentro de las instituciones médicas.

Para millones de derechohabientes que dependen del Seguro Social, las denuncias tienen consecuencias que van mucho más allá de una disputa entre sindicato y autoridades.

El reclamo salarial puede negociarse en una mesa. La falta de medicamentos, personal e insumos requiere decisiones administrativas, recursos y resultados medibles.

La protesta nacional deja una pregunta para las autoridades: si los propios médicos, enfermeras y trabajadores del IMSS denuncian que carecen de lo indispensable para cumplir con sus responsabilidades, ¿en qué condiciones están siendo atendidos los pacientes?

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