El nombramiento de Héctor Alonso Romero al frente de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) comenzó a generar fuertes cuestionamientos dentro y fuera del Gobierno federal, no sólo por la falta de experiencia del nuevo titular, sino por el creciente poder político que acumula José Antonio Peña Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, en áreas estratégicas tradicionalmente consideradas como auténticas “cajas negras” de operación política y financiera.
Fuentes cercanas al proceso de designación aseguran que la apuesta original de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para encabezar Aduanas era Carlos Ulloa, uno de sus funcionarios de mayor confianza y cercanía política. Sin embargo, los pendientes acumulados en Birmex impidieron su salida inmediata, situación que habría sido aprovechada por Pepe Merino para impulsar a uno de sus perfiles más cercanos: Héctor Alonso Romero.
La decisión dejó inconformidad incluso dentro de sectores del propio oficialismo, donde comenzó a crecer la percepción de que Merino logró extender su influencia mucho más allá del ámbito tecnológico, penetrando ahora en uno de los espacios históricamente más sensibles del aparato gubernamental mexicano: las aduanas.
El trasfondo político no es menor. La ANAM controla miles de millones de pesos en recaudación, operaciones comerciales estratégicas, permisos, revisiones y flujo de mercancías en puertos, cruces fronterizos y terminales fiscales. Históricamente, distintas corrientes políticas han visto las aduanas como un espacio clave para construir estructuras de poder, operación territorial y financiamiento.
Dentro del Gobierno ya circula una lectura particularmente delicada: que Pepe Merino está construyendo una red de control administrativo y tecnológico con capacidad de incidir en áreas presupuestales y operativas de enorme relevancia política, muchas veces sin exposición pública y bajo una narrativa de modernización digital.
La llegada de Alonso Romero alimentó todavía más esas sospechas debido a que, según versiones internas, la propia Presidenta no mantenía una relación previa con él y prácticamente lo conoció al momento de oficializar el nombramiento. El episodio comenzó a interpretarse como una muestra de la capacidad de influencia de Merino sobre decisiones presidenciales estratégicas, pero también como evidencia de un estilo de operación discreto, silencioso y profundamente pragmático.
En distintos sectores de Morena incluso empieza a describirse a Merino como uno de los operadores más sofisticados del nuevo gobierno, con capacidad para mover piezas administrativas sin generar confrontaciones visibles y consolidar posiciones de poder alejadas del reflector político tradicional.
Las críticas hacia Héctor Alonso Romero no se concentran únicamente en el terreno político. Funcionarios vinculados al comercio exterior y empresarios consultados consideran que el nuevo titular de Aduanas carece de experiencia operativa para enfrentar la complejidad logística, fiscal y territorial de la estructura aduanera mexicana.
Las primeras señales de alarma ya comenzaron a aparecer. Información preliminar sobre operación y recaudación anticipa un posible deterioro en indicadores clave de la ANAM, mientras crecen las quejas por retrasos, endurecimiento de revisiones, suspensión de padrones y aumento de costos logísticos.
Empresarios del sector exportador advierten que las aduanas atraviesan uno de sus momentos más complicados en años, particularmente en medio de la presión comercial derivada del nearshoring, la competencia internacional y las exigencias de Estados Unidos sobre trazabilidad y control fronterizo.
En ese contexto, distintos actores del comercio exterior consideran que la administración de Romero ha mostrado improvisación, falta de capacidad técnica y ausencia de experiencia para operar una estructura sometida diariamente a presión política, fiscal y criminal.
La preocupación también comenzó a trasladarse al terreno económico. Organismos empresariales alertan que la pérdida de competitividad ya es visible por la ineficiencia aduanera y el incremento de tiempos y costos para importar y exportar mercancías.
El presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior Noreste (COMCE-NE), Javier Cendejas, resumió recientemente el malestar del sector al advertir que “la mayor competencia de México es nuestra incompetencia logística en costos e ineficiencia en aduanas”.
Dentro del propio Gobierno hay quienes consideran que Alonso Romero podría convertirse en un funcionario fácilmente reemplazable si los indicadores empeoran. Sin estructura propia, sin respaldo político amplio y dependiendo directamente del grupo de Merino, algunos lo describen ya como una pieza desechable dentro de una estrategia mayor de control administrativo.
La verdadera apuesta, sostienen distintas lecturas internas, no sería Héctor Alonso Romero, sino el fortalecimiento silencioso de Pepe Merino como uno de los hombres con mayor capacidad de influencia dentro del círculo presidencial de Claudia Sheinbaum, ahora también con presencia sobre una de las áreas más opacas, rentables y políticamente delicadas del Estado mexicano.











