Tras la ofensiva militar de Estados Unidos en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, acusado de narcotráfico y terrorismo en una corte de Nueva York, el presidente estadounidense Donald Trump endureció su discurso y dejó entrever que acciones similares podrían replicarse en otros países de la región, incluyendo México, Colombia y Cuba.
En una entrevista con Fox News, Trump fue cuestionado sobre si la operación en Venezuela representaba una advertencia directa al Gobierno de México y la posibilidad de intervenir en territorio mexicano contra los cárteles del narcotráfico. Aunque negó que esa fuera la intención inicial, lanzó un mensaje contundente.
“Somos muy amigos de ella —la presidenta **Claudia Sheinbaum—, es una buena mujer. Pero los cárteles gobiernan México, ella no”, afirmó el mandatario estadounidense.
Trump añadió que en diversas ocasiones ha planteado directamente a la presidenta mexicana la posibilidad de que Estados Unidos actúe contra los grupos criminales. “Le he preguntado muchas veces: ‘¿Quieres que desmantelemos los cárteles?’. Algo habrá que hacer con México”, sentenció.
El tono fue aún más agresivo al referirse a Colombia. En declaraciones realizadas durante una conferencia de prensa en Mar-a-Lago, Trump lanzó una advertencia directa al presidente Gustavo Petro.
“Debería cuidarse el trasero. Está produciendo cocaína y la están enviando a Estados Unidos”, dijo.
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— Literal México (@literalmexico) January 3, 2026
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Sobre Cuba, el presidente estadounidense se limitó a sembrar incertidumbre. “Es un caso interesante, del que acabaremos hablando”, señaló, sugiriendo que la isla también podría entrar en el radar de futuras acciones de Washington.
El mensaje fue reforzado por el secretario de Estado Marco Rubio, quien acompañaba a Trump. “Si yo viviera en La Habana y formara parte del Gobierno, estaría al menos un poco preocupado”, advirtió.
Las declaraciones marcan una escalada retórica sin precedentes tras la captura de Maduro y refuerzan la percepción de que la administración Trump evalúa extender su estrategia de fuerza más allá de Venezuela, elevando la tensión diplomática con varios gobiernos de América Latina.











