La Cámara de Diputados designó a Aureliano Hernández Palacios Cardel como nuevo titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), órgano encargado de fiscalizar el uso de los recursos públicos federales. El nombramiento fue aprobado con 472 votos en el Pleno y tendrá una duración de ocho años, periodo durante el cual deberá supervisar el ejercicio del gasto federal y la rendición de cuentas de las dependencias del gobierno.
Hernández Palacios sustituirá en el cargo a David Colmenares Páramo, quien buscaba mantenerse al frente del organismo, pero ni siquiera fue incluido en la terna final de aspirantes mejor evaluados por los legisladores.
El proceso de designación se resolvió sin debate en el Pleno, un hecho que contrastó con la relevancia institucional del puesto, considerado uno de los principales mecanismos de control del gasto público en México.
Cercanía política y cuestionamientos
La llegada del nuevo Auditor se produce en medio de cuestionamientos sobre su vínculo político y familiar con el círculo cercano de la actual Presidenta de México.
Hernández Palacios es hijo de Fernando Aureliano Hernández Palacios Mirón, quien se desempeñó como secretario particular de Claudia Sheinbaum durante su etapa como Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
Esta relación ha sido señalada por críticos como un elemento que podría poner en entredicho la independencia del órgano fiscalizador frente al Poder Ejecutivo.
Consultado sobre ese punto, el nuevo titular de la ASF rechazó cualquier subordinación política.
“No vengo a cumplir con nadie; mi trabajo será únicamente con la honestidad y con la soberanía que tuvo a bien elegirme”, afirmó tras su designación.
Ante la pregunta directa sobre si garantizaría autonomía frente al Ejecutivo federal, respondió:
“Totalmente”.
Un cargo clave para el control del gasto
La Auditoría Superior de la Federación es el brazo técnico de fiscalización de la Cámara de Diputados y tiene la responsabilidad de revisar la cuenta pública, investigar irregularidades en el uso de recursos federales y promover sanciones administrativas o penales cuando detecta desvíos.
Por ello, la designación de su titular suele tener alto impacto político, ya que la ASF audita programas sociales, obras de infraestructura, empresas productivas del Estado y transferencias a gobiernos estatales y municipales.
En ese contexto, el nombramiento de Hernández Palacios abre un nuevo capítulo en la discusión sobre la autonomía real de los órganos de control en un momento en que el gobierno federal impulsa reformas institucionales y mantiene una amplia mayoría legislativa en el Congreso.
La expectativa ahora se centra en si la nueva gestión de la ASF mantendrá una fiscalización rigurosa del gasto público o si prevalecerán las dudas sobre su independencia frente al poder político.











