
La Presidenta Claudia Sheinbaum puso bajo sospecha los elogios que el director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terrance “Terry” Cole, dirigió al Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, durante una conferencia internacional celebrada en Argentina.
Para la Mandataria, el reconocimiento al funcionario mexicano contrasta con las acusaciones formuladas apenas un mes antes por el mismo jefe de la agencia estadounidense, quien aseguró que existe una “conexión mortal” entre las redes de los cárteles y el Gobierno de México.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum fue cuestionada directamente sobre la aparente contradicción.
—¿No es un doble discurso el que está manejando el director de la DEA?
—Lo que tú dices es cierto. Unas veces dicen un tema y otras veces dicen otro tema. Lo importante para nosotros en este evento es que el mundo entero conociera qué estamos haciendo en México, cómo lo estamos haciendo, cuál es nuestra relación con Estados Unidos y de respeto a la soberanía, respondió.
El choque discursivo, sin embargo, también admite otra lectura: Cole podría distinguir entre su confianza personal y operativa en García Harfuch y sus sospechas sobre otros funcionarios o estructuras del Estado mexicano. Elogiar al responsable de la seguridad federal no necesariamente implica que la DEA haya retirado sus acusaciones sobre posibles redes de protección política al narcotráfico.
Por el contrario, la confianza depositada específicamente en Harfuch puede interpretarse como una señal de que Washington diferencia al Secretario del resto del aparato gubernamental de la Cuarta Transformación.

Durante la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), realizada en Buenos Aires con la participación de alrededor de 600 representantes de 110 países, Cole presentó a García Harfuch como un “socio de confianza y buen amigo de Estados Unidos”. También destacó su trayectoria, el intercambio de inteligencia y su conocimiento de las organizaciones criminales transnacionales.
El reconocimiento adquiere relevancia porque, el pasado 14 de julio, Cole sostuvo que los cárteles y sectores del Gobierno mexicano eran “uno y lo mismo”. La acusación fue formulada públicamente y sin presentar pruebas concretas sobre funcionarios, dependencias o investigaciones específicas.
La presencia de García Harfuch en Argentina tampoco fue una decisión automática. Sheinbaum reconoció que inicialmente había determinado que el Secretario no asistiera, pero el Gabinete de Seguridad consideró, por unanimidad, que su participación era necesaria para exponer los resultados de México y mantener abiertos los canales internacionales de cooperación.
El episodio revela una tensión dentro de la política de seguridad de la 4T. Mientras la Presidenta procura marcar distancia de la DEA y colocar la soberanía como límite de la relación bilateral, su principal responsable de seguridad fortalece una comunicación directa y constante con la agencia estadounidense.
Esa relación contrasta con el distanciamiento ocurrido durante el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, particularmente después de la detención en Estados Unidos del exsecretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, en octubre de 2020.
Sheinbaum retomó la interpretación promovida por López Obrador sobre aquel caso:
“Ya con el Presidente López Obrador se pusieron reglas para todos los agentes de EU que están en México. Cuando viene la detención del General Cienfuegos, que después se encuentra que fue una detención que no tenía ningún sustento, entonces viene un distanciamiento con la DEA”.
La afirmación refleja la posición política del Gobierno mexicano, aunque debe precisarse que la justicia estadounidense retiró los cargos para permitir que México investigara a Cienfuegos y que posteriormente la Fiscalía General de la República (FGR) determinó no ejercer acción penal. El desenlace no eliminó las diferencias entre ambos países sobre el contenido y valoración de las pruebas.
La Presidenta también recordó que la etapa de mayor apertura hacia la DEA ocurrió durante los gobiernos de Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto. Con ello intentó descartar que la participación de Harfuch en la conferencia represente un regreso al modelo de cooperación anterior a López Obrador.
Sin embargo, la relación operativa muestra una realidad más compleja. Harfuch se ha convertido en el interlocutor mexicano con mayor credibilidad ante las agencias de seguridad estadounidenses, mientras Sheinbaum mantiene un discurso político de cautela, soberanía y desconfianza.











