
Las tensiones entre los gobiernos de México y Estados Unidos volvieron a escalar este miércoles luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, reiterara sus acusaciones sobre la presencia y poder de los grupos criminales en territorio mexicano, al tiempo que aseguró que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se encuentra bajo una fuerte presión frente al avance de los cárteles.
Durante una conferencia ofrecida en el marco de la cumbre del G7, Trump afirmó que las organizaciones del narcotráfico mantienen una influencia determinante en distintas zonas del país y continúan representando una amenaza para la seguridad estadounidense debido al tráfico de drogas que cruza la frontera común.
El mandatario republicano defendió los resultados de su estrategia de combate al narcotráfico y aseguró que las acciones implementadas por su administración han provocado una reducción significativa en el flujo de estupefacientes hacia territorio estadounidense.

“El tráfico de drogas por vía marítima ha descendido un 97 por ciento, y por tierra ha bajado más del 60 por ciento”, afirmó Trump, al presentar un balance de los resultados que atribuye a sus políticas de seguridad fronteriza y vigilancia internacional.
Sin embargo, el momento más delicado de su intervención llegó cuando se refirió directamente a la situación política y de seguridad en México. El presidente estadounidense sostuvo que los grupos criminales han logrado consolidar un control territorial que limita la capacidad de acción del Estado mexicano.
“Ahora vamos a centrarnos en el tráfico terrestre, ya que las drogas llegan a través de México, un país que ha perdido el control de su territorio. Los cárteles controlan México, y es triste; la Presidenta (Claudia Sheinbaum Pardo) es una mujer muy buena, pero está muy asustada. Los cárteles de la droga controlan totalmente México”, declaró.

Las declaraciones se producen en un contexto particularmente sensible para la relación bilateral, marcada por las exigencias de Washington para intensificar las acciones contra el narcotráfico, el tráfico de fentanilo y las estructuras criminales que operan a ambos lados de la frontera.
Aunque Trump reconoció públicamente a Sheinbaum como una mandataria con buenas intenciones, su afirmación de que la presidenta mexicana está “muy asustada” representa una de las críticas más directas que ha formulado sobre el liderazgo del gobierno mexicano desde su regreso a la Casa Blanca.
El mandatario estadounidense insistió en que el combate contra los cárteles seguirá siendo uno de los pilares de su administración y reiteró que la seguridad nacional de Estados Unidos depende en gran medida de contener el flujo de drogas procedente de territorio mexicano.
Las palabras de Trump vuelven a colocar sobre la mesa un debate que ha marcado la relación entre ambos países durante años: el alcance real del poder de los grupos criminales en México, la capacidad institucional para enfrentarlos y el impacto que la violencia y el narcotráfico tienen en la agenda bilateral. Mientras tanto, las declaraciones del presidente estadounidense añaden una nueva presión política sobre el gobierno de Claudia Sheinbaum, que ha rechazado en diversas ocasiones los señalamientos de pérdida de control territorial y ha defendido la soberanía mexicana frente a las críticas provenientes de Washington.











