Otro mega-apagón exhibe vulnerabilidad de la CFE en red eléctrica del sureste

La desconexión de dos líneas de transmisión dejó sin energía amplias zonas de Quintana Roo, Yucatán, Campeche y Chiapas. La demanda superó por más de 800 megawatts la generación disponible.

Un apagón de gran escala afectó amplias zonas de Quintana Roo, Yucatán, Campeche y Chiapas, provocando interrupciones en comercios, hoteles, sistemas de cobro, semáforos y servicios esenciales. La emergencia volvió a exhibir la fragilidad de una red regional en la que la falla de unas cuantas líneas puede desencadenar afectaciones en cuatro estados.

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) confirmó la desconexión de dos líneas de transmisión, aunque no precisó el número de usuarios que permanecieron sin suministro. A las 23:00 horas, la empresa estatal informó que apenas había restablecido el servicio a un 12 por ciento de los afectados.

Quintana Roo fue una de las entidades más golpeadas. En Cancún, el corte alcanzó más de 20 regiones y supermanzanas en medio de temperaturas de hasta 37 grados, lo que dejó a miles de familias sin ventiladores, aire acondicionado ni sistemas de refrigeración.

La falta de energía también paralizó los semáforos y obligó a las autoridades municipales a desplegar policías y agentes de tránsito para controlar la circulación vehicular. Durante la noche se reforzaron los patrullajes ante el riesgo de robos y saqueos en comercios y zonas habitacionales.

En Yucatán, las interrupciones alcanzaron sus principales localidades. En Mérida, los reportes se extendieron desde el Centro Histórico hasta colonias ubicadas en la periferia, con afectaciones en viviendas, negocios y servicios.

En Campeche, el apagón impactó el Centro Histórico y diversos barrios tradicionales. Comercios, restaurantes y hoteles reportaron pérdidas debido a la imposibilidad de operar terminales bancarias, sistemas electrónicos de cobro y equipos de conservación de alimentos.

Las afectaciones en Chiapas no fueron generalizadas, de acuerdo con las autoridades locales, pero sí alcanzaron comunidades de la zona norte y regiones conectadas con el sistema eléctrico peninsular.

La contingencia ocurrió en un contexto de alta demanda de energía. Según datos del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), alrededor de las 16:00 horas el consumo comenzó a superar el pronóstico previsto para la jornada.

Entre las 16:00 y las 19:00 horas, la demanda pasó de 2 mil 575 a 2 mil 649 megawatts, con lo que superó en más de 800 megawatts la generación neta disponible y en más de 100 megawatts la demanda calculada inicialmente.

Este desequilibrio incrementa la presión sobre una infraestructura que ya ha presentado fallas de alcance regional. En septiembre del año pasado, trabajos de mantenimiento en líneas de alta tensión instaladas en torres de 400 kilovoltios, con capacidad para transmitir 2 mil 174 megawatts, dejaron sin electricidad a más de 2 millones de habitantes de la Península de Yucatán.

Arturo Carranza, especialista en energía, planteó que el nuevo apagón pudo estar relacionado con el aumento de las temperaturas o con una falla en la nueva central. Las jornadas de calor extremo elevan considerablemente el consumo eléctrico por el uso intensivo de sistemas de refrigeración y aire acondicionado.

Horas después de iniciada la contingencia, la CFE informó que sus trabajadores habían localizado daños en parte de la infraestructura de transmisión.

“Personal de CFE ha arribado al lugar para reemplazar los aisladores que se encontraron dañados”, explicó la empresa estatal a las 23:00 horas.

Sin embargo, la desconexión de únicamente dos líneas y la extensión de los cortes volvieron a colocar bajo cuestionamiento la capacidad de respuesta y redundancia del sistema eléctrico regional. Una red suficientemente robusta debería contar con rutas alternativas para reducir el impacto de una falla y evitar que el problema se propague entre varias entidades.

Ramsés Pech, socio de Caravia y Asociados, advirtió que el alcance del apagón representa una señal clara sobre las debilidades estructurales del sistema. Cuando la salida de operación de unas cuantas líneas provoca afectaciones simultáneas en varios estados, sostuvo, queda demostrada la vulnerabilidad de la red eléctrica del sureste mexicano.

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