
Entre 2024 y 2025, empresas de Corporativo Kosmos, encabezado por Jack Landsmanas, acumularon alrededor de 4 mil 400 millones de pesos en contratos e ingresos públicos. La mayoría corresponde al gobierno de Claudia Sheinbaum. La cifra exige revisar qué empresas recibieron esos recursos, de qué dependencias y bajo qué procedimientos.
El monto se suma a los cerca de 28 mil millones de pesos en contratos que, según Forbes, obtuvieron empresas de la familia Landsmanas entre 2019 y 2024 de dependencias federales y gobiernos estatales. Es una razón para examinar con lupa la concentración de contratos públicos en un mismo conglomerado.
En Pemex, la sospecha no se disipa con una explicación de oficina. Se disipa abriendo los contratos, identificando a quienes los aprobaron y aclarando si alguien con intereses previos participó en las decisiones. Cuando se trata de la empresa pública más importante del país, cualquier sombra sobre la asignación de recursos merece una respuesta verificable.
El caso reúne tres nombres que exigen escrutinio: Luz Elena González, secretaria de Energía y presidenta del Consejo de Administración de Pemex; Jack Landsmanas, cabeza de un conglomerado con décadas de contratos públicos; y Pablo Escudero, exsenador y yerno de Manlio Fabio Beltrones, señalado como asesor de Corporativo Kosmos.
Luz Elena González es considerada la titular de facto de Pemex, aunque la Dirección General está a cargo de Juan Carlos Carpio Fragoso desde mayo de 2026. Ella preside el Consejo de Administración, una posición de peso en el gobierno corporativo de la petrolera.
La pregunta incómoda nace de un antecedente concreto. Entre 2014 y 2016, González recibió, según información publicada sobre sus declaraciones de intereses, 3 millones 385 mil 508 pesos por servicios profesionales para La Cosmopolitana y Productos Serel, empresas vinculadas a Kosmos. Ese vínculo pasado no demuestra que haya intervenido en contratos actuales, pero vuelve indispensable saber si declaró esa relación, qué reglas de excusa aplicaron y si participó en decisiones que pudieran beneficiar al grupo.
El regreso de Kosmos a Pemex tiene un antecedente: Kol-Tov, integrante del corporativo, mantiene un contrato de alimentación y hospedaje para un flotel de Pemex, firmado en 2016 y reportado con vigencia hasta 2028. Ese contrato acredita una relación vigente con la petrolera, pero no demuestra que González haya facilitado una nueva entrada del grupo. Si hubo adjudicaciones recientes, Pemex debe publicar el número de contrato, el monto, la filial ganadora y el proceso de selección.
En 2016, Pablo Escudero, yerno de Beltrones, era senador del Partido Verde y presidía la Comisión Anticorrupción y Participación Ciudadana. Hoy, La Jornada Estado de México reporta, con base en fuentes consultadas, que presta servicios de asesoría al corporativo de los Landsmanas en tareas para mejorar la imagen de la empresa y conseguir contratos.
Empresas de Kosmos aparecieron en investigaciones sobre el suministro de alimentos para los programas CLAP de Venezuela de Nicolás Maduro y su relación con la red de Alex Saab, quien se declaró culpable en Estados Unidos de conspiración para lavar dinero en un esquema vinculado con contratos públicos venezolanos.
La administración de Pemex debe despejar dudas que afectan la confianza pública. ¿Qué contratos mantiene con las empresas de Kosmos? ¿Cuáles fueron firmados o ampliados recientemente? ¿Quién autorizó cada decisión? ¿Luz Elena González se excusó de asuntos vinculados con compañías para las que trabajó? ¿Qué servicios presta Escudero y quién los contrató?
Si todo está en regla, publicar los documentos debería ser sencillo. Si hubo decisiones tomadas con conflictos de interés, la información permitirá investigarlas. En una petrolera golpeada por problemas financieros y disputas por el control, la opacidad no protege a Pemex: alimenta la sospecha. Los contratos públicos merecen luz pública, y cualquier posible conflicto debe aclararse con papeles, fechas y responsables. No con lealtades, silencios ni explicaciones a medias.











