
La difusión de un video en el que la doctora e investigadora María Felicia Jiménez acusa a su esposo, el ex director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, de haberla agredido físicamente, colocó nuevamente en el centro del debate la violencia de género cuando el presunto agresor es un funcionario de alto nivel o una figura con influencia política.
Las imágenes, captadas por una cámara de videovigilancia el 15 de marzo en un domicilio ubicado en Emiliano Zapata, Morelos, muestran una presunta agresión que, de acuerdo con el testimonio de María Felicia Jiménez, sería parte de un patrón de violencia que se habría prolongado durante aproximadamente cuatro años.
En entrevista, la docente y doctora en Ingeniería Física Nuclear explicó que decidió hacer público el video para evidenciar las dificultades que enfrentan muchas víctimas al denunciar a personas con poder político o institucional.
“Aún no denuncio”, reconoció. “Te enfrentas a alguien que tiene poder, que es un hombre perfecto ante la sociedad”, afirmó. La académica sostuvo que “los abusos empezaron en 2022 y siempre decía que nadie me creería. Benditas cámaras, benditos videos”.
Hasta el momento, Víctor Rodríguez Padilla no ha reconocido las acusaciones, aunque manifestó en redes sociales su disposición para colaborar con las autoridades. “Confiando en que las instituciones esclarezcan los hechos con objetividad”, escribió el ex funcionario.

El caso adquirió dimensión nacional luego de que la Presidenta Claudia Sheinbaum fuera cuestionada durante una gira por Chiapas. La Mandataria respondió: “Sí, sí, que se investigue, que se investigue. Se le va a dar toda la ayuda a la mujer”. Al ser interrogada sobre una posible condena a los hechos, respondió: “Y si ella quiere presentar denuncia, que presente denuncia”. Ante una nueva insistencia de los reporteros, concluyó: “Que se haga justicia, como todo siempre”.
Las imágenes difundidas muestran una secuencia de varios minutos en la que la mujer permanece acorralada mientras el hombre presuntamente la empuja, la golpea y posteriormente la sujeta del cuello durante una discusión. Conforme avanza el video, la confrontación escala y se observan forcejeos, jalones de cabello y golpes, mientras la víctima intenta cubrirse el rostro y protegerse.
De acuerdo con la versión de María Felicia Jiménez, el episodio forma parte de una serie de agresiones que nunca denunció por temor a que su palabra no fuera suficiente frente a la posición pública de su esposo. Esa afirmación coloca nuevamente sobre la mesa uno de los principales obstáculos que enfrentan las víctimas de violencia familiar: el miedo a denunciar cuando existe una relación de poder, influencia política o prestigio social del presunto agresor.

El caso también abre un debate sobre la responsabilidad institucional frente a denuncias que involucran a altos funcionarios o ex servidores públicos. Aunque Claudia Sheinbaum aseguró que se brindará apoyo a la presunta víctima y que los hechos deben investigarse, evitó emitir una condena directa sobre la conducta exhibida en las grabaciones, limitándose a señalar que las autoridades deberán esclarecer lo ocurrido.
Mientras Víctor Rodríguez Padilla sostiene que colaborará con cualquier investigación, el video difundido en redes sociales se ha convertido en el principal elemento que impulsa el caso en la opinión pública. En ausencia de una denuncia penal formal, corresponderá a las autoridades determinar si existen elementos suficientes para iniciar las investigaciones correspondientes y establecer las responsabilidades que, en su caso, procedan conforme a la ley.











