Reducen homicidios pero la crisis de violencia sigue intacta

México Evalúa advierte que la caída reciente de la violencia letal todavía no representa una transformación estructural: el nivel registrado en 2026 permanece 26.1 por ciento por encima del observado en 2015.

La crisis de inseguridad en México persiste después de más de una década de expansión de la violencia, pese a la reducción de los homicidios y otras expresiones de violencia letal registrada durante los últimos dos años, advirtió México Evalúa.

En su reporte “Violencia letal en México al primer semestre de 2026”, la organización sostiene que la tendencia descendente observada desde 2024 constituye un cambio relevante, pero todavía insuficiente para afirmar que el país atraviesa un proceso de pacificación estructural.

Entre 2015 y 2024, la tasa de violencia letal aumentó 73 por ciento, al pasar de 17.5 a 30.2 víctimas por cada 100 mil habitantes. Ese crecimiento sostenido refleja la profundidad de una crisis que no puede considerarse superada únicamente por la disminución registrada recientemente.

A partir de 2024 comenzó a observarse, por primera vez en ese periodo, una trayectoria descendente. La tasa se ubicó en 27.8 víctimas por cada 100 mil habitantes durante 2025 y descendió a 22.1 en el primer semestre de 2026. En términos acumulados, la reducción alcanza aproximadamente 27 por ciento frente al máximo registrado en 2024.

Sin embargo, México Evalúa advierte que este descenso parte de niveles históricamente elevados y todavía no modifica las condiciones estructurales que permitieron el crecimiento de la violencia durante casi una década.

“La reducción reciente de la violencia letal todavía no es estructural. Desde 2024 se redujo 27 por ciento, pero incrementó de forma sostenida de 2015 a 2024. A pesar de la reducción reciente, su nivel todavía es 26.1 por ciento mayor que en 2015”, señala el informe.

La principal diferencia entre el análisis de la organización y el discurso del Gobierno federal se encuentra en la manera de medir la violencia. Mientras las autoridades suelen utilizar el homicidio doloso como indicador central para evaluar los resultados de la estrategia de seguridad, México Evalúa construyó una categoría más amplia denominada violencia letal.

Este concepto reúne los registros de homicidio doloso, homicidio culposo, feminicidio, otros delitos contra la vida y personas desaparecidas y no localizadas. La metodología busca impedir que una reducción en una sola categoría sea presentada como evidencia concluyente de pacificación cuando otras manifestaciones de violencia permanecen, aumentan o son clasificadas de manera distinta.

La incorporación de las personas desaparecidas y no localizadas resulta especialmente importante. Una caída en los homicidios registrados no necesariamente significa que disminuyeron todas las muertes violentas, sobre todo cuando existen víctimas cuyo paradero continúa sin conocerse, cuerpos que no han sido identificados o casos que permanecen fuera de las estadísticas de homicidio.

El reporte coincide con el Gobierno federal en que existe una tendencia a la baja, pero no comparte la magnitud de la reducción anunciada oficialmente. Mientras la administración federal ha reportado una disminución de 48 por ciento en el homicidio entre septiembre de 2024 y junio de 2026, el indicador ampliado de México Evalúa calcula una caída acumulada de aproximadamente 27 por ciento desde 2024.

La diferencia no implica necesariamente que una de las mediciones sea falsa, sino que ambas observan universos distintos. El Gobierno mide principalmente los homicidios dolosos registrados, mientras México Evalúa intenta dimensionar el conjunto de conductas que pueden terminar con la vida de una persona o encubrir una muerte violenta.

El análisis cuestiona así la utilización del homicidio doloso como parámetro único para declarar una mejora generalizada de la seguridad. La reducción de asesinatos representa un avance, pero no permite concluir por sí sola que hayan disminuido el control territorial del crimen organizado, las desapariciones, la extorsión, el desplazamiento forzado o la violencia contra las mujeres.

Por ello, el descenso registrado en los últimos dos años debe interpretarse con cautela. México presenta mejores cifras que en el punto más alto de 2024, pero todavía arrastra niveles de violencia considerablemente superiores a los de 2015. La tendencia cambió; la crisis, de acuerdo con México Evalúa, todavía no.

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