
A casi tres años de su relanzamiento, Mexicana de Aviación continúa sin alcanzar viabilidad financiera: pierde millones de pesos cada día, transporta menos de 1% de los pasajeros del mercado nacional y depende de subsidios y transferencias del gobierno federal para mantenerse en operación.
Los informes financieros muestran que la Aerolínea del Estado Mexicano, administrada por el grupo militar Olmeca-Maya-Mexica (GAFSACOMM) bajo el control de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) bajo el mando del General Ricardo Trevilla, no ha conseguido generar ingresos suficientes para cubrir sus gastos, pese a la creciente inyección de recursos públicos y a la ampliación de su flota.
Durante 2025, Mexicana obtuvo ingresos por 462 millones de pesos, pero sus costos operativos superaron los mil 403 millones. El resultado fue una pérdida de 941 millones de pesos, equivalente a alrededor de 2.5 millones diarios.
El desequilibrio no fue corregido durante 2026. En el primer semestre del año, la compañía ingresó 270 millones de pesos, mientras necesitó más de 783 millones para cubrir salarios, combustible y otros gastos. La diferencia produjo una nueva pérdida operativa de 513 millones de pesos, aproximadamente 2.8 millones cada día.
La brecha también se refleja en el costo por usuario. Por cada pasajero transportado durante la primera mitad de 2026, Mexicana de Aviación obtuvo ingresos promedio de mil 98 pesos, pero gastó 3 mil 188 pesos. Esto significa que el costo del servicio prácticamente triplicó lo recuperado mediante la venta de boletos.
La situación confirma que las pérdidas no corresponden a un episodio aislado. En 2024, primer año completo de operación, la aerolínea reportó ingresos propios por aproximadamente 243 millones de pesos, frente a costos cercanos a mil 175 millones, con un déficit de alrededor de 932 millones.
El relanzamiento de Mexicana, promovido durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, comenzó con la adquisición de la marca y diversos activos por alrededor de 816 millones de pesos. A esa cantidad se sumaron recursos para infraestructura, funcionamiento, arrendamiento y adquisición de aviones, principalmente aeronaves Embraer, hasta elevar el costo estimado para el erario a cerca de 38 mil millones de pesos.
La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo decidió mantener el proyecto y ampliar la flota con la compra de 20 aviones Embraer, bajo el argumento de fortalecer la conectividad hacia ciudades que no resultan suficientemente atractivas para las aerolíneas privadas.
Sin embargo, la expansión también aumentó las necesidades financieras de la empresa. Para 2026 se habían autorizado inicialmente 111.5 millones de pesos, pero los ajustes presupuestarios elevaron los apoyos a alrededor de 2 mil 438.9 millones, casi 22 veces el monto original.

Además de los recursos presupuestarios, Mexicana ha recibido transferencias mediante mecanismos financieros destinados a respaldar la adquisición de aeronaves. Tan sólo durante el primer semestre de 2026, los apoyos y recursos vinculados con la operación y el financiamiento de aviones superaron los 3 mil 800 millones de pesos.
La dependencia del presupuesto contrasta con el discurso oficial. En abril, Claudia Sheinbaum sostuvo que tanto el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) como la aerolínea estatal mostraban resultados favorables.
“Va muy bien el AIFA y va muy bien Mexicana. Y estamos muy orgullosos además de quienes dirigen”, declaró la Presidenta.
El gobierno destaca que la compañía ofrece tarifas accesibles y conecta destinos con menor cobertura comercial, como Palenque, Chiapas; Ixtepec, Oaxaca, y Ciudad Victoria, Tamaulipas. También presume una satisfacción de 95% entre sus usuarios, más de 14 mil 400 vuelos comerciales y cerca de 20 mil horas de vuelo.
Los indicadores financieros, no obstante, dibujan una realidad distinta. La empresa mantiene una participación inferior a 1% del mercado nacional, frente a los más de 24 millones de pasajeros que movilizan anualmente compañías como Volaris, Viva Aerobus y Aeroméxico. Mexicana opera actualmente 14 destinos nacionales desde el AIFA y carece de un flujo internacional significativo.
La ocupación promedio de sus aeronaves se ha mantenido entre 42% y 49%, por debajo del nivel requerido para cubrir sus costos y muy lejos de los índices alcanzados por las principales aerolíneas comerciales. La incorporación de nuevos aviones aumentó la disponibilidad de asientos, pero no consiguió elevar la demanda en la misma proporción.
A la insuficiencia de pasajeros se suma la falta de un plan de negocios actualizado y públicamente verificable. Ante una solicitud de transparencia, la empresa respondió que realizó una búsqueda interna sin localizar el documento requerido.
“Esta Aerolínea del Estado Mexicano, S.A. de C.V., realizó una búsqueda exhaustiva y razonable en cada una de las direcciones que conforman esta entidad paraestatal, sin encontrar expresión documental referente a lo solicitado”, señaló la compañía.
El único proyecto financiero conocido corresponde al inicio de operaciones y contemplaba que Mexicana de Aviación continuara recibiendo subsidios hasta 2029. Posteriormente, su director general, Leobardo Ávila Bojórquez, planteó que el punto de equilibrio podría alcanzarse en 2030, aunque no presentó públicamente estudios financieros que sustentaran esa proyección.
La aerolínea también enfrenta litigios mercantiles, laborales e internacionales. El caso más relevante es la demanda presentada en Nueva York por SAT Aero, empresa que reclama alrededor de 15 mil millones de pesos por un supuesto incumplimiento relacionado con el arrendamiento de aviones. Mexicana sostiene que fue la compañía estadounidense la que incumplió con las entregas pactadas.
El problema de fondo ya no es solamente si una aerolínea estatal puede cumplir una función social, sino cuánto está dispuesto a pagar el gobierno por cada pasajero y durante cuánto tiempo sostendrá una operación que no genera recursos suficientes para financiarse.
A casi tres años de su regreso, Mexicana de Aviación permanece lejos de convertirse en un competidor relevante. La empresa vuela porque el gobierno continúa transfiriéndole recursos, no porque sus ingresos garanticen su permanencia.











