Aeropuerto de Tulum: otro fracaso de la 4T, Aeroméxico se retira

La terminal construida por López Obrador, administrada por militares, enfrenta una fuerte contracción de pasajeros y rutas. Aeroméxico se suma a Avianca y Copa Airlines en ajustes de operaciones.

A menos de tres años de haber comenzado operaciones como una de las grandes apuestas aeroportuarias del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el Aeropuerto Internacional de Tulum “Felipe Carrillo Puerto” enfrenta una realidad muy distinta a las expectativas con las que fue inaugurado.

Aeroméxico suspenderá temporalmente todos sus vuelos hacia y desde Tulum después del 30 de septiembre de 2026, alegando razones estrictamente comerciales y sin establecer hasta ahora una fecha para regresar.

La compañía confirmó:

“Vamos a hacer una suspensión temporal. El 30 de septiembre será el último día. Se suspende por condiciones de mercado y para maximizar nuestra red de rutas”.

No se trata de una operación marginal. Aeroméxico mantenía siete frecuencias semanales entre el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y Tulum, además de cuatro vuelos semanales desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. A partir de octubre desaparecerán de su programación.

El ajuste se suma a las salidas previas de Avianca y Copa Airlines, dos empresas que también suspendieron sus conexiones con la terminal. Autoridades turísticas de Quintana Roo han buscado recuperar rutas mediante incentivos, pero fuentes especializadas del sector han advertido que mientras no exista suficiente demanda resulta difícil justificar económicamente las operaciones.

El problema más significativo está en las cifras.

De acuerdo con las estadísticas oficiales del propio Aeropuerto Internacional de Tulum, en enero de 2026 pasaron por sus instalaciones 107 mil 751 pasajeros. Para agosto fueron apenas 53 mil 428.

Es decir, en siete meses el tráfico mensual prácticamente se redujo a la mitad.

La caída internacional resulta todavía más pronunciada. En enero fueron 63 mil 162 pasajeros internacionales; en agosto quedaron en solamente 7 mil 572. Las operaciones aéreas internacionales pasaron de 446 movimientos en enero a 86 en agosto.

Entre enero y agosto de este año la terminal movilizó 583 mil 408 pasajeros, cuando durante todo 2025 había registrado 1 millón 244 mil 661. Durante el primer semestre de 2026, datos de la Agencia Federal de Aviación Civil mostraban ya una disminución de 33.2 por ciento en pasajeros respecto del mismo periodo del año anterior.

El contraste con las expectativas originales es considerable.

Cuando el aeropuerto fue presentado oficialmente, el gobierno federal informó que tendría capacidad, en una primera fase, para atender hasta 5.5 millones de pasajeros anuales y 32 mil operaciones. Sin embargo, durante 2025, su segundo año completo, movilizó alrededor de 1.24 millones de pasajeros, menos de una cuarta parte de aquella capacidad anunciada.

La construcción de la terminal estuvo en manos de ingenieros militares y tuvo un costo oficialmente reportado de 19 mil 200 millones de pesos. Comenzó a edificarse en junio de 2022 y abrió sus puertas el 1 de diciembre de 2023.

La administración de López Obrador presentó entonces el aeropuerto como una pieza fundamental del nuevo sistema de infraestructura turística del sureste, estrechamente vinculada con el Tren Maya y destinada a fortalecer la conectividad de la Riviera Maya.

Sin embargo, las cifras actuales muestran que el desafío no consiste solamente en construir infraestructura, sino en generar suficiente demanda para mantenerla ocupada.

El deterioro tampoco puede atribuirse exclusivamente al aeropuerto. Tulum atraviesa una crisis turística más amplia.

Datos oficiales del sistema turístico de Quintana Roo indican que la ocupación hotelera promedio de Tulum entre enero y julio de 2026 fue de 63.69 por ciento, frente a 72.67 por ciento durante el mismo periodo de 2025: una pérdida cercana a nueve puntos porcentuales.

A ello se añade el recale extraordinario de sargazo, que durante el verano golpeó particularmente a las playas de Tulum. Empresarios reportaron fuertes reducciones de ventas, cierres temporales y costos crecientes para retirar la macroalga.

También persiste otro problema que acompañó a la terminal desde su apertura: la conectividad terrestre. Especialistas y usuarios han señalado escasez de opciones, distancias importantes hacia las zonas turísticas y tarifas elevadas para trasladarse desde el aeropuerto. Estos factores forman parte de las explicaciones planteadas por especialistas para entender la pérdida de pasajeros, aunque no existe evidencia pública que permita atribuir a uno solo de ellos la decisión comercial de Aeroméxico.

Hay además una diferencia importante entre afirmar que el aeropuerto está vacío y reconocer que está perdiendo tráfico. La terminal continúa operando y conserva servicios de aerolíneas como Viva, Volaris, Mexicana, Delta Air Lines, Air Canada, WestJet, United Airlines, American Airlines y Air Transat.

Pero el sentido de la tendencia resulta difícil de ignorar.

Un aeropuerto que nació como una de las obras emblemáticas de la llamada Cuarta Transformación, construido con 19 mil 200 millones de pesos y proyectado para atender millones de viajeros cada año, enfrenta en 2026 una reducción acelerada de pasajeros, frecuencias y conexiones internacionales.

La suspensión de Aeroméxico no demuestra por sí sola el fracaso definitivo de la terminal; las aerolíneas modifican continuamente sus redes conforme a demanda, costos y estrategia comercial.

Lo que sí constituye es una nueva señal de alarma para un proyecto cuya principal justificación era precisamente generar conectividad y atraer viajeros.

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