Fujimori y Sheinbaum reanudan relaciones; Perú permite a ex ministra asilada viajar a México

El gobierno de Keiko Fujimori otorgó el salvoconducto a la ex primera ministra peruana, quien viajó a México, y abrió una nueva etapa diplomática con la administración de Claudia Sheinbaum.

Los gobiernos de México y Perú acordaron este viernes reanudar formalmente sus relaciones diplomáticas, nueve meses después de que el país sudamericano decidiera romperlas por el asilo concedido por México a la ex primera ministra peruana Betssy Chávez.

El restablecimiento fue anunciado mediante un comunicado conjunto difundido por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la Cancillería peruana. La decisión abre una nueva etapa entre dos gobiernos colocados en polos distintos del escenario político latinoamericano: la administración izquierdista de Claudia Sheinbaum y el gobierno de derecha encabezado por Keiko Fujimori.

“Los gobiernos de los Estados Unidos Mexicanos y de la República del Perú, considerando los históricos lazos de hermandad, amistad y cooperación que unen a México y al Perú, acordaron, en esta fecha, la reanudación de las relaciones diplomáticas entre ambos Estados”, señala el comunicado oficial de la SRE.

Ambos países también reafirmaron su respeto al derecho internacional y a los principios de la Carta de las Naciones Unidas, aunque el documento no precisa cuándo serán nombrados nuevos embajadores. México y Perú no contaban con representación diplomática a ese nivel desde principios de 2023.

La reconciliación fue acompañada por una decisión determinante del gobierno de Keiko Fujimori: la entrega del salvoconducto que permitió a Betssy Chávez abandonar la residencia de la Embajada de México en Lima y viajar a territorio mexicano.

Chávez, quien fue presidenta del Consejo de Ministros durante el gobierno de Pedro Castillo, permanecía bajo protección diplomática mexicana. El canciller peruano Carlos Espá confirmó que la exfuncionaria salió de Perú la noche del jueves en buenas condiciones de salud. Lima conserva, sin embargo, el derecho de solicitar posteriormente su extradición, según informó Reuters.

Una crisis iniciada con la caída de Pedro Castillo

El distanciamiento entre los dos países comenzó el 7 de diciembre de 2022, cuando Pedro Castillo intentó disolver el Congreso peruano, gobernar mediante decretos y reorganizar el sistema judicial. El Legislativo respondió con su destitución y el entonces mandatario fue detenido.

A finales de ese año, la esposa de Castillo y sus dos hijos menores recibieron asilo en la Embajada de México en Lima y posteriormente viajaron a este país. Desde entonces, el expresidente Andrés Manuel López Obrador y después Claudia Sheinbaum cuestionaron la destitución y el encarcelamiento de Castillo y solicitaron en distintas ocasiones su liberación.

La detención del mandatario desató una ola de protestas en distintas regiones de Perú. Alrededor de 50 manifestantes murieron durante la actuación de las fuerzas de seguridad bajo el gobierno de Dina Boluarte, quien llegó a la Presidencia después de la destitución de Castillo.

Boluarte consiguió mantenerse en el poder con el apoyo de Fuerza Popular, partido dirigido por Keiko Fujimori, y de otros bloques conservadores que frenaron varios intentos legislativos para destituirla.

La confrontación diplomática alcanzó su punto más grave el 3 de noviembre de 2025, cuando Perú rompió relaciones con México después de que el gobierno mexicano otorgara asilo a Betssy Chávez. La ex primera ministra había ingresado en la residencia diplomática al argumentar que era víctima de persecución política y de violaciones a sus derechos humanos.

Poco después, Pedro Castillo y Betssy Chávez fueron condenados a 11 años de prisión por conspiración para la rebelión, debido a su participación en el intento de disolver el Congreso. Castillo apeló la sentencia y continúa bajo investigación por otros expedientes relacionados con presuntos actos de corrupción.

Fujimori y Sheinbaum, dos polos ideológicos

El triunfo electoral de Keiko Fujimori modificó el escenario diplomático. La dirigente de Fuerza Popular llegó a la Presidencia como candidata de derecha, con una plataforma conservadora en materia económica, seguridad pública, migración y fortalecimiento del orden institucional.

Su proyecto representa un polo ideológico distinto al de Claudia Sheinbaum, quien encabeza un gobierno de izquierda identificado con Morena y con la llamada Cuarta Transformación impulsada por Andrés Manuel López Obrador.

El pasado 9 de julio, cuando todavía era presidenta electa, Fujimori manifestó que tenía “toda la intención” de recomponer la relación con México. También sostuvo que los vínculos históricos y la pertenencia de ambos países a la Alianza del Pacífico debían colocarse por encima de las diferencias políticas.

La llegada de Fujimori al poder podría haber profundizado el enfrentamiento debido a su respaldo al Congreso que destituyó a Castillo y a su abierta oposición al proyecto político de la izquierda peruana. Sin embargo, su gobierno optó por una salida pragmática: concedió el salvoconducto a Betssy Chávez y retiró el principal obstáculo para reconstruir los vínculos con México.

La reanudación de las relaciones no significa que hayan desaparecido las diferencias. México mantiene su política de asilo y su respaldo político a Pedro Castillo, mientras que Perú sostiene la legalidad de su destitución, detención y procesamiento judicial.

El acuerdo representa, por tanto, una reconciliación diplomática entre dos gobiernos ideológicamente confrontados. La derecha de Keiko Fujimori y la izquierda de Claudia Sheinbaum decidieron separar sus diferencias políticas de los intereses comerciales, consulares y regionales compartidos por ambas naciones.

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