La confrontación entre la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y el Gobierno federal entró en una nueva fase luego de que concluyera sin acuerdos definitivos una reunión de más de cinco horas entre dirigentes magisteriales y funcionarios de la Secretaría de Gobernación (Segob). Aunque los docentes reconocieron avances en algunas de sus exigencias, consideraron insuficientas las respuestas oficiales al no concretarse una de sus principales demandas: la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007.
Tras la reunión, la dirigencia de la CNTE confirmó que el plantón instalado en el Zócalo de la Ciudad de México permanecerá de manera indefinida. La decisión fue respaldada durante una asamblea celebrada durante la madrugada, en la que también se acordó mantener la presión mediante nuevas acciones de protesta.
El anuncio adquiere una dimensión política y social mayor debido a que las movilizaciones coincidirán con la inauguración de la Copa Mundial 2026, uno de los eventos deportivos de mayor relevancia internacional. Como parte de su estrategia de presión, los contingentes magisteriales prevén concentrarse desde temprana hora para posteriormente dirigirse hacia el Estadio CDMX, sede del partido inaugural.

La coincidencia entre las protestas y el inicio del torneo mundialista coloca a las autoridades federales y capitalinas frente a un desafío de movilidad, seguridad y manejo político. El conflicto magisterial, que originalmente se centró en demandas laborales y de seguridad social, podría proyectarse ahora ante una audiencia internacional debido a la atención mediática que genera el campeonato.
Mientras tanto, en el campamento instalado en el corazón de la capital, los integrantes de la CNTE organizaron guardias permanentes para resguardar el plantón y garantizar su continuidad. Hasta las primeras horas de este jueves no se observaban operativos extraordinarios de la policía capitalina ni de fuerzas federales en los alrededores del Zócalo, una señal de que las autoridades continúan privilegiando la contención política y la negociación sobre una eventual intervención para retirar a los manifestantes.

La persistencia de las movilizaciones refleja que el conflicto entre el magisterio disidente y el Gobierno federal permanece abierto.











