Líder de Pemex Ricardo Aldana con Claudia y las traiciones en la alianza Opositora de Xóchitl

Beatriz Paredes le volteó la cara al STPRM en 2002, sumado a la postura antigremial del PAN

Mucho tiene que cobrarle Ricardo Aldana Prieto a este PRI de Alejandro Moreno Cárdenas, representado en la figura de Beatriz Paredes Rangel en la alianza con el PAN y el PRD, una vez que se sumó a la candidatura de Xóchitl Gálvez Ruiz en la contienda interna.

El lunes 23 de septiembre del 2002, Beatriz Paredes, presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, le volteó la cara a los líderes sindicales de Pemex, Carlos Romero Deschamps y Ricardo Aldana, en la petición de juicio de desafuero por el llamado “Pemexgate”.

Beatriz intentó lavar la cara del partido al responsabilizar directamente a las dos figuras de uno de los dos sindicatos más poderosos del país, junto con el magisterial. 

Romero y Aldana fueron acusados de desvío de dinero del sindicato, a la campaña del candidato presidencial del PRI Francisco Labastida Ochoa, quien con su derrota frente al panista Vicente Fox Quezada en el 2000, hizo historia al interrumpir 70 años de priismo. 

Al final no se probó nada. La historia contra el sindicato de Pemex arrastraba el encarcelamiento de Carlos Salinas a Joaquín Hernández Galicia “La Quina” en 1989, y ahora las traiciones de Paredes y Labastida.

Según el periódico Reforma, Aldana dio línea al sindicato de Pemex, del que es Secretario General, para apoyar a la candidata de Morena, Claudia Sheinbaum Pardo, no así al partido: “Voten por ella, voten por Claudia Sheinbaum, pero no por Morena, no somos Morena”, diría el máximo líder sindical que recibió rechiflas, según la crónica de la Asamblea Extraordinaria del Comité Ejecutivo del STPRM, donde estuvieron los líderes seccionales.

Tal vez por amistad, cercanía, paisanaje con el director de Pemex Octavio Romero Oropeza, y lo que significa el sureste para la industria petrolera, el precandidato Adán Augusto López se veía como el aspirante favorito de Aldana Prieto, según registra Reforma, pero una vez derrotado y pasada el lastimoso berrinche de Marcelo Ebrard Casaubón, tanto los contendientes como el partido y el gabinete empezaron a gravitar alrededor de Claudia.

Andrés Manuel López Obrador siempre fue cauto con la sucesión del líder sindical de Pemex. Con esa megalomanía de demostrar el control de todo, hizo una pasarela de aspirantes sindicales en la conferencia mañanera para demostrar que escuchaba a la disidencia sindical. Contrario a lo que se cree, la disidencia gremial en Pemex ha tenido una existencia histórica muy empequeñecida.

La pasarela de Palacio Nacional era para suceder a Manuel Limón Hernández, quien tomó la estafeta de Romero Deschamps en octubre del 2019, después de 22 años. Ganó Aldana y este 25 de febrero Aldana cumplirá 2 años de estar al frente.

Ricardo siempre fue la inteligencia detrás de Romero Deschamps, con altibajos se mantuvo siempre muy cerca de él en diversos cargos del STPRM, una dinámica de los sindicatos a nivel mundial, según esto para perder reflectores al saltar entre diversas posiciones, pero siempre ejerciendo poder. 

Lo mismo ocurrió con Elba Esther Gordillo en el sindicato de maestros durante lustros, y con Joaquín Hernández Galicia “La Quina” en Petróleos Mexicanos, hasta que Salinas de Gortari lo metió a la cárcel, a partir de un claro mensaje contra el entonces presidente, en un discurso el 8 de enero de 1989 en la Asamblea en Ciudad Madero.

La histórica animadversión del panismo y del empresariado con los sindicatos, mantuvieron bajo acecho a todo tipo de gremios, en una hipócrita postura que tuvo su máxima expresión en las acusaciones de fraude por 30 millones de dólares contra el panista César Nava Vázquez, cuando se desempeñó en el 2002 como Director Jurídico de Pemex en el sexenio de Vicente Fox. 

Sospechosamente César Nava frenó en Pemex el cobro de más de 100 millones de dólares a una contratista por incumplimientos, en detrimento de la petrolera. Posteriormente fue Secretario Particular del presidente Felipe Calderón Hinojosa, diputado y presidente del PAN. Ahora está en el disfrutable ostracismo de las “buenas ganancias” y la sospecha de corrupción que dejaron pasar por alto tanto Calderón como su partido.

La nota del Reforma habla de la presunta “línea” que tiró Aldana a los líderes seccionales de Pemex para favorecer a Claudia Sheinbaum, como una especie de empatía personal, no partidista, ya que en algunos estados, las secciones apoyarán a candidatos de otros partidos. 

Una postura que podría mantener la tranquilidad y el orden en toda la estructura, al permitir ejercer cierta autonomía y cuotas de poder a los líderes regionales, algunos de considerable fuerza.    

Lo cierto es que parece muy viva la factura del STPRM contra Beatriz Paredes, que pega electoralmente a Xóchitl Gálvez. 

Registran las crónicas de septiembre del 2002: “La presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Beatriz Paredes Rangel, demandó a sus compañeros de curul de todos los partidos políticos a que sean responsables y actúen de manera imparcial en el posible proceso de desafuero de Carlos Romero Deschamps y Ricardo Aldana Prieto, ambos legisladores y líderes petroleros”.

“Se comprometió a cumplir con la Ley Orgánica de ese recinto legislativo, en lo referente a la solicitud de desafuero de estos dos personajes, pedido por la Procuraduría General de la República (PGR): ‘Actuaré con estricto apego a la legalidad, atendiendo a los acuerdos de los grupos parlamentarios y siendo respetuosa de la voluntad de los legisladores. Romero Deschamps y Aldana Prieto deben entender ‘que el fuero constitucional no es para proteger la impunidad sino la libertad de expresión de los legisladores’”.

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